Resum Meteorològic del 2012

Empezamos un nuevo año dejando tras él un 2012 algo más cálido que el anterior con una anomalía de 1 ºC respecto al 2011 y quedando enmarcado como el segundo año más cálido de la historia del observatorio tras el 2006 con una temperatura media de 18,22 ºC. Por otra parte el 2012 ha sido un año hidrológico húmedo siendo el cuarto más húmedo tras 2007, 2008 y 2009. Uno de los elementos del clima que han ganado importancia de nuevo, como en el año 2009 ha sido el viento, que ganó intensidad y persistencia sobre todo a final de año.

Climograma 2012Según los datos proporcionados por la estación meteorológica respecto a las temperaturas si las comparamos con los años anteriores observamos que el mes de enero siguió la tendencia de final de año de 2011, en el que en el mes de diciembre de éste, fue más templado que los registros de diciembre de otros años. Esta tendencia cambió durante el mes de febrero, cuando sendas entradas de masas de aire polar y continental, en todos los casos secas, provocó una bajada considerable de las temperaturas registrándose valores bajo cero, como los -1,2ºC del día 4.

Los meses de primavera y principios del verano gracias a la monotonía meteorológica, exceptuando el mes de marzo, favoreció temperaturas superiores a la media, incluso registrándose una máxima absoluta en el mes de mayo y junio, con 37,1ºC y 38,7ºC, marcando récords en dichos meses; los meses de verano fueron relativamente más cálidos que los registrados en 2011, y a pesar que los valores absolutos quedaron por debajo que otros años, los registros diarios durante esos meses quedaron alrededor de los 30ºC, superando este valor durante 62 días.

El otoño y el inicio del invierno se han comportado como la climatología mediterránea atestigua en sus datos históricos respecto a precipitaciones, pero no así respecto a temperaturas, ya que se produjo una anomalía con respecto al año anterior de entre 1/1,5 ºC. En este sentido, la temperatura máxima alcanzó el día 16 de noviembre los 26ºC y las medias fueron claramente superiores durante octubre y noviembre. A pesar de ello para acabar el año durante diciembre las temperaturas se comportaron como los anteriores años.

Respecto a precipitaciones a grandes rasgos aportarían un balance positivo, pero si vemos con detalle los datos podemos observar dos grandes períodos, una etapa seca, durante la primera mitad del año, aminoradas por sendos picos pluviométricos en enero y marzo; mientras que por otra parte encontramos un periodo húmedo desde agosto a noviembre. Mientras que diciembre ha vuelto a ser un mes extremadamente seco.

Este año se ha repetido la tónica mediterránea y durante los meses tradicionales de las lluvias mediterráneas se han registrado el 73,5% de las precipitaciones anuales destacando una anomalía en el mes de agosto, que registró 174 mm en sólo dos jornadas. Este registro supone 100 mm más que el registro máximo de precipitación en un mes de agosto, como fue el de 2010, con 72,38 mm.

2012, con los 915,6 mm, recupera una pluviometría que se había reducido considerablemente durante 2010 y 2011, en lo que los totales pluviométricos a duras penas superaban los 700 mm, todo ello quedando muy por debajo de la media del observatorio de 865mm y generando un cierto estrés en el biotopo de la zona.

Durante el acabado año se ha repetido la tónica de al menos una temporada, alrededor de dos o tres meses, se han producido situaciones de vientos persistentes y en ocasiones de cierta intensidad que han afectado a elementos fijos de las viviendas, e incluso a la propia vegetación. Los meses de abril, noviembre y sobre todo diciembre han registrado los valores más persistentes e intensos de hecho en diciembre las rachas máximas superaron los 50 km/h durante varias jornadas. En este sentido un total de 11 días registraron al menos una vez al día este valor durante todo el año y en más de 50 jornadas se superaron los 35 km/h.

La dirección de los vientos sigue apuntando a que los meses más cálidos, durante la primavera y el verano, la incidencia de vientos de componente marítima es mayor, en cambio durante los meses otoñales e invernales a pesar de tener situaciones meteorológicas inestables y temporales de levante (de forma puntual) tienen mayor incidencia los vientos de componente terral. Este proceso es producto de la mayor incidencia de las brisas en los meses más templados favorecidas por los movimientos verticales de masas de aire por diferencias termodinámicas, mientras que en otoño e invierno la circulación de centros de presión de latitudes medias, que favorecen el impulso de los conocidos como vientos del oeste, impulsan en nuestra zona los vientos terrales que tienen mayor incidencia.

En definitiva el 2012 ha sido un año termométrico más cálido, con algunos registros máximos de récord y también algo más húmedo que sus predecesores, destacando varias situaciones meteorológicas adversas que aportaron frio intenso, con advecciones polares y continentales entre febrero/marzo y por otra parte  se produjeron otras situaciones adversas, como las pluviométricas, en septiembre y noviembre. El viento ha sido implacable durante el mes de noviembre y diciembre.

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Página dedicada a la meteorología y al medio ambiente en la Montaña de Llaurí

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